FUNDACION DE SANTA FE

15 DE NOVIEMBRE 1573

Fundación de Santa Fe

Cinco eran las órdenes o disposiciones precisas que todo Conquistador e Hidalgo tenían que cumplir para proceder a la fundación de un pueblo o ciudad en América o las Indias: a) La Capitulación; b) El Bando o Alarde; c) El Mandamiento; d) Los Poderes; y, e) Los Fundamentos.

Santa Fe – Cabildo e Iglesia Matriz (óleo de Juan Arancio)

Para no redundar en estas cuestiones, que son de suma importancia para comprender el itinerario y la proeza de la Conquista Española en América, diremos que de esas 5 órdenes o disposiciones las más importantes eran la del Bando o Alarde (b) y la de Los Fundamentos (e).

Por Bando o Alarde, se quería significar “el reclutamiento voluntario de estos tiempos o la movilización de la gente para una misión militar”, que, en el caso de sufrir alguna modificación en el curso de la misma ello equivalía a un engaño que bien podía merecer algún castigo. Por su parte, Los Fundamentos eran, ni más ni menos, que aquellas razones que un Conquistador consideraba esenciales para fundar un pueblo o primitiva ciudad en una determinada geografía.

En otro orden de cosas, La Capitulación (a) era la “disposición de la autoridad suprema (El Rey)”, que luego delegaba en algún Adelantado y, de éste, a sus Tenientes o Capitanes, para concretar la fundación de un sitio en el Nuevo Mundo, y cuyo cumplimiento tenía carácter de inexorable e impostergable. Una desobediencia de esta orden era, sin más, una condena a muerte.

Se constata, entonces, que Garay faltó a su obediencia, porque la orden que había recibido del Gobernador (Interino) del Río de la Plata y Asunción, don Martín Suárez de Toledo, era la de “abrir las puerta de la tierra hacia el mar”, que quería decir: Garay tenía que fundar una ciudad a la vera del río de la Plata. Sí, la orden era “en la costa nor-oriental del Plata”. Santa Fe de la Vera Cruz no queda sobre las márgenes de aquel río, sino en otra comarca. Tal obediencia llegaría en 1580, cuando Garay proceda a la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires.

Santa Fe – Iglesia de Santo Domingo (óleo de Juan Arancio)

En los meses y semanas previas a la fundación de Santa Fe de la Vera Cruz, Juan de Garay tuvo algunas desavenencias con Jerónimo Luis de Cabrera, el reciente fundador de Córdoba capital (3), discusión a la que se sumará Nufrio de Aguilar, quien pretende ‘apoderarse’ de la flamante ciudad de Córdoba. Por suerte, para la empresa de Garay, la gresca no pasa a mayores, y el 15 de noviembre de 1573 le dará vida a la ciudad capital de la ahora provincia argentina de Santa Fe.

Unas 80 personas conformarán el plantel civilizador en Santa Fe de la Vera Cruz que acompañó a Garay, “en su mayoría jóvenes (…) a quienes se sumaron algunos miembros de la expedición del adelantado Ortiz de Zárate poco después. Los ya casados trajeron sus familias de Asunción, los demás fuéronla formando. Todos ellos recibieron propiedades en merced, solares en el poblado, chacras en las tierras aledañas y estancias más allá; formando el núcleo inicial de vecinos”, sintetiza con rigor el historiador Cervera.

El mestizo asunceño Ruy Díaz de Guzmán, dio cuenta de la fundación de Santa Fe de la Vera Cruz afirmando que se le concedió “a un hidalgo vizcaíno llamado Juan de Garay, para que se hiciese de gente, y saliese con ella a hacer una población”. De modo, que el Conquistador, además de levantar “ochenta soldados”, se proveyó de armas, municiones y caballos, luego de lo cual partió de Asunción haciendo un trayecto por mar y otro por tierra.

Guzmán prosigue diciendo que la jornada de fundación de Santa Fe fue coincidente con el “día del bienaventurado San Jerónimo”, y que la primera edificación que se hizo de la nobel población consistió en “un fuerte de tapias de la capacidad de una cuadra con sus torreones, donde se metió con su gente”. Como último detalle, mencionaremos que en el Acta de Fundación de la Ciudad de Santa Fe labrada por Garay, en el primer párrafo –de extensos renglones-, él manifiesta el motivo de por qué levantó allí una nueva ciudad, cuando dice:

…fundo y asiento y nombro esta ciudad de Santa Fe en esta provincia de calchines y mocoretáes, por parecerme que en ellas hay las partes y cosas que convienen para la perpetuación de la dicha ciudad, de aguas y leñas y pastos, pesquerías y casas y tierras y estancias para los vecinos y moradores de ella, y repartirles, como su majestad lo manda…”.

Punto entonces.